Y ya parece caer encima el invierno, y como por prodigio del tiempo, a nuestro
cambio nacional de horario se le dio la bienvenida con un oscuro y llovido día,
y la verdad ya no sé si siga lloviendo o si vuelva a hacer calor, ni idea, pero
como sea, ya estamos adentrándonos en el invierno, y aunque muchos lamentan
este suceso, a mí me deja bastante agradado.
El día de hoy, es de esos días en que
la nostalgia crece por montones, quizás por el mero hecho de que los sucesos
más importantes o bien la mayor cantidad de éstos han sucedido en ambiente
similar, quizás porque todos aquellos deseos y ahelos, aquellos lamentos y
sonrisas que alguna vez dejamos volar junto al vapor no percibido de una
mañana, vuelve a caer sobre nuestras cabezas, quizás porque la lluvia nos canta
sobre el pasado, en lo personal, porque nunca me sentí más vivo que en los dos
últimos inviernos; cuando se sufre con nobleza las alegrías son percibidas
también con más potencia, y las ilusiones muchas veces nos acompañan entre
nuestras sombras.
Quizás eso mismo sea un contra en lo
futuro, puesto que rara vez me siento tan afectado como me ha sido los últimos
meses y un cambio drástico en mi sistema de vida, en lo que buena parte se lo
voy a adjudicar al cambio a la Universidad, cosa extraña considerando que
alguna vez me cambié de colegio, amigos y casa casi por golpe y no sentí
afección alguna, es increíble lo que se cambia con el tiempo... y es hermoso.
La ley de la alquimia dice por punto
básico que para obtener algo he de darse algo a cambio, es como aquella frase
que da por posible la posesión de todo en la vida, pero nunca al mismo tiempo,
hecho que sería tremendamente justo si uno cambiase a voluntad las cosas y lo
supiese antes del cambio de "bienes".
La existencia misma acaba cuando
mueren los sentimientos, la vida carece de sentido cuando se pierde todo anhelo
posible, por el hecho de que aunque todos por naturaleza desean ser felices,
hay momentos en que todas las razones posibles de esta felicidad se desvanecen,
y aunque condicionar la felicidad es una tontería, dejar de desear y soñar es más
cruel que el suicidio mismo.
Volvería entonces por entre el tiempo
viajando a el día en que entendí
la honesta razón de mi existir
para quedarme justo ahí, viviendo
cuando creía que iba a morir.
Pues de la pasión nace la vida
y por ella es que eterno es
el recuerdo de un alma noble,
el latido de un corazón.
Porque de amor nacemos, oh
hijos,
y por amor debemos vivir
y si de odio y amor se mata
os invito entonces a existir.
Hay un guiño en cada buen acto, no se
trata sólo de actuar, sino de construir en la vida, eslabones para atrapar, los
sentimientos y deseos que de tu pecho nacen, tanto aquellos que a tu pecho van
a vivir.

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