No es de extrañarse que a cualquier
daño corpóreo profundo y su seguida cicatriz, sea revivido de manera hiriente y
a veces insoportable su dolor ante cualquier exposición al frío, y si se entiende
como realidad que el frío más absoluto se siente en la soledad, es inherente
sentir renacer el pesar de todo cuanto malamente hemos vivido, aunque ya haya
sido dicho "cuando te sientas solo... recuerda".
Entonces no queda más que la absurda
ilusión de la luz venidera y la tranquilidad implicada, aunque no sea más que
aquel arcoiris que siendo hermoso a distancia, en la cercanía se
vuelve nada, y como no es discutible que un verdadero pesar escapa de los
límites de este mundo... ni aun la muerte no se presenta como solución alguna.

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