El acostumbrarse en cierto grado a
sucesos y situaciones inherentes a etapas de la vida, no implica bajo punto
correcto alguno el hecho de pasar por alto en totalidad dichas presentaciones,
al menos esto en cuanto a respectos de afección negativa para el ser en
cuestión; sin embargo, es común llegar a no percibir aquello bueno a lo que
estamos acostumbrados, y que comúnmente llamamos normal, cosa que no tiene nada
de criticable, si se tiene como referencia inicial un estado óptimo, el cual
definitivamente debería ser el anhelo de toda persona, según los criterios y
preceptos que esta aplique para su tranquilidad, como he leído más de alguna
vez, "el que exige menos de lo que desea termina recibiendo incluso menos
de lo que merece".
Es entonces en los deseos o formas de
sentir por aquello que tanto buscamos lo que diferencia a un grupo de personas
por sobre otras, más allá de las ideologías, en ese cerrado grupo de personas
que han llevado entre sus manos el peso de vidas he historias, y aunque
evidentemente no todos los seres pueden alcanzar esa ubicación debido a
atributos inherentes a la existencia de cada cual, he intentado encauzar lo que
en estos respectos me afecta...

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