domingo, 5 de febrero de 2012

07-08-2007


El acostumbrarse en cierto grado a sucesos y situaciones inherentes a etapas de la vida, no implica bajo punto correcto alguno el hecho de pasar por alto en totalidad dichas presentaciones, al menos esto en cuanto a respectos de afección negativa para el ser en cuestión; sin embargo, es común llegar a no percibir aquello bueno a lo que estamos acostumbrados, y que comúnmente llamamos normal, cosa que no tiene nada de criticable, si se tiene como referencia inicial un estado óptimo, el cual definitivamente debería ser el anhelo de toda persona, según los criterios y preceptos que esta aplique para su tranquilidad, como he leído más de alguna vez, "el que exige menos de lo que desea termina recibiendo incluso menos de lo que merece".

Es entonces en los deseos o formas de sentir por aquello que tanto buscamos lo que diferencia a un grupo de personas por sobre otras, más allá de las ideologías, en ese cerrado grupo de personas que han llevado entre sus manos el peso de vidas he historias, y aunque evidentemente no todos los seres pueden alcanzar esa ubicación debido a atributos inherentes a la existencia de cada cual, he intentado encauzar lo que en estos respectos me afecta... 

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