domingo, 5 de febrero de 2012

16-08-2009

-El otro día caminaba entre el pasillo de mis recuerdos… y encontré un par de plumas que de seguro eran tuyas.
-Recuerdo bien, en ese entonces volaba demasiado, demasiado alto, demasiado lejos de ti.
-¿Cuánto es demasiado para un Ángel?
-Es solo que debería haberte protegido en todo instante.
-Pero aún así, nunca he dejado de sentir el la brisa de tu paso junto a mí, y creo que siempre me has acompañado, nunca he perdido la sombra de tu vuelo de mi vista.
-Ya no más, ya no más, estas alas son para elevarte a ti, para abrigarte y nada más, dicen… dicen que nací para protegerte, pero ahora soy yo quien te necesita, tarde aprendí lo tanto que los ángeles podemos amar… y me temo… que mi corazón también se puede romper… como cuando pienso que muchas veces no he sido quien debería, cuando pienso que necesito serlo… en ti.
Sus alas se erizaron y pareció el gigante, sabiendo él que se sentía asombrosamente diminuto al lado de ella, sus ojos arrojaron aquellas lágrimas de ángel, aquellas que se congelan mientras caen… ¿Cuánto frío guarda un alma que ha vivido tantas veces sola?.
-Nunca… nunca te había visto así.
-Porque cada día me siento más fuerte… pero, ¿Cómo puedes tu vivir sin mí?, si cada día te necesito más, si cada día te amo más; ¿Sabes?, recuerdo cuando vivía entre los dorados caminos celestiales, me sentí tan perdido cuando me encontré con este mundo, nada se parecía a lo que mi alma buscaba… hasta que te conocí… mi protegida… en tus ojos encontré mi hogar.





No hay comentarios:

Publicar un comentario