domingo, 5 de febrero de 2012

24-07-2009

Porque quizás algún día alguien me entienda, entienda por qué quiero cambiar el mundo, y no solo comprendiendo la forma de ser del mundo, sino comprendiendo la forma que tengo de sentir y necesitar las cosas, quizás algún día alguien entienda por qué a veces bajo los brazos pero sigo caminando.

Quizás algún día yo entienda por qué esperé tanto de algunas personas, y eso nunca llegó, por qué cuando estuve más indefenso y tenía que luchar, no hubo nadie que me cubriese la espalda y dijese “moriría contigo”.

No soy orgulloso, rara vez me enojo (aunque se diga otra cosa) y soy lo suficientemente comprensivo para no sentirme ofendido, pero si esto es sobrepasado… No, entonces no puedo perdonar, solo puedo pasar por alto, y posiblemente puedo arrepentirme, lo sé porque lo he cargado tras años.

Hubo ciertas cosas mías que el mundo consideró debilidades, y que yo protegía incansablemente porque me hacían sentir mejor persona (aquella que creía que nadie era capaz de hacer algo con la intención de causar daño), ciertas cosas que mataron.

…”y sin embargo yo corría de un campo de batalla a otro, cubriendo sus espaldas, derramando mi sangre, muchas veces sin que nadie lo supiese, sin que alguien quisiese saberlo”.
_______________________________________________
(...)
-Hay personas que amo como nadie, hoy siento que nunca seré una prioridad para ellos.
Él la abrazó cuanto podían sus brazos, cuanto abrigaba su pecho, aferrado a la gota de razón que le quedaba, empapado en el torrente de pasión que le arrastraba, y entregó esas palabras que arraigaban toda una eternidad.
-Yo estaré aquí. 
Trató entonces ese ángel femenino de alejarse para mirar tras sus ojos, pero la forma en que él respiraba parecía ser la brisa del único mundo en que ella se sentía cálida, y con ese poco de aliento susurró.. 
-Pero las personas no pueden ser reemplazadas.
Ese mundo de fortaleza apareció como un niño quebradizo, como si el hombre hubiese sido destrozado, aunque ni en su voz podía conocerse tanto dolor como entonces él sintió.
-Pero quiero que veas lo que veo yo, quiero que ellos vean lo que he encontrado tras tus ojos, en tu voz, en tu paso.
-¿Acaso me amas?
-No, de ser así, guardaría la hermosura de tu alma celosamente, esperando cada amanecer para cuidarla, solo haría eso, eso no es posible.
Pronunció esas palabras buscando aquellos ojos, los mismos que ella cerró como si ya nunca volviese a abrirlos, entonces la voz de él fue hermosa, y gritó sin desplazar un ápice de paz.
-Te amé, esto vivió mucho tiempo, y lo conocí en el dolor de tu lento abandono, pero ahora, esta belleza sobrepasa mi ser, y cada instante que hayas sufrido va a destrozarme lentamente, tan solo tu puedes sanarme, déjame mostrarte que puedes ser feliz.
(...)

No hay comentarios:

Publicar un comentario