A la orilla de la vida, recordando su
existir,
un alma delinea palabras de nostalgia,
de un tiempo tan lejano, para sí misma
y tan cercano, cuando intenta sentir.
Recuerda la promesa, nunca pronunciada
de intentar ser feliz, enérgica
llamada,
y mientras piensa en cuanto cree
imposible,
busca el pasado como si entrase en él.
De un instante, de un suspiro, vuelve
en sí
y encuentra en su rostro la sonrisa
esbozada,
en su pecho, su memoria desamparada
arde tímidamente, pues anhela vivir.
“Afuera hay un futuro, misterio por
conocer,
no debo abandonarle, no sin antes
tener
noción de lo que era, lo que puede ser
y así el hoy de ahora, recordaré
mañana"
La verdad sea dicha, el hombre busca
la verdad
que anhela tímidamente implique su
felicidad,
de ahí en más, libre se es en la
conciencia,
de marchar o de seguir... en esencia,
en presencia.

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