domingo, 5 de febrero de 2012

28-11-2008


Y en un instante estaba en este extraviado camino, oscuro como el peor de los bosques, vacío como el peor de los desiertos, frío como la mayor de las montañas, y tan lejano… como no imaginé que podía llegar a sentirme. Busqué el sueño abrazara mi cuerpo, cerrando los hinchados ojos para encontrar paz, debiendo dejar de soñar para encontrar el descanso, teniendo que olvidar donde estaba para seguir avanzando, luchando en ignorar quién soy para encontrar mi camino…

Y ahora no sé si he de prender los dos luceros, para sentarme a un costado de la ruta, con suficiente miedo para quedarme sin avanzar, con demasiado orgullo para dar un paso atrás. Ya sin rendirme, pregunto por donde he de ir, si bien los pies siempre pueden estar algo más rotos, aseguro que un corazón así nunca ha dejado de latir.

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