Es sorprendente como un mínimo acto
puede despertar tantos pensamientos, y cada pensamiento tantas emociones por
personas, y es entonces que he llegado a sentir molestia, rabia, o bien
desagrado frente a algo tan tristemente humano, pero sin embargo punible, me
refiero a la auto proclamación absurda.
No me puede dejar tranquilo aquella
criatura que pretende lograr un nombre, título, o simplemente una
característica, que en personas inconmensurablemente valiosas costó
toda una vida y/o toda una espera en la historia, querer alcanzar algo sin
méritos, esfuerzo, y peor aún, sin capacidades netas, para luego presentarlo a
vivas voces como una gran verdad y gloria.
Es impresionante todo lo alcanzable
para quien piensa y siente, el cambio de un hombre en las vidas, el de una vida
en los hombres, y realmente esto es lo que nos hace pensar de qué manera
podemos enfocar nuestra existencia.
Aún recuerdo aquel noble personaje que
se negó a dirigir la Novena Sinfonía del Gran Maestro al confesarse indigno
moralmente para comprender la magnificencia de dicha obra, y todo lo que
guardaba en esencia, el estrecho vínculo de creación y creador... logro
entonces darme cuenta cómo la humildad puede llevar a la historia y el
regocijo, mientras lo vano lleva a vaciar mentes de por sí escasas en
dones.
Pocos sabemos quienes somos realmente,
muy pocos lo que los planteamos sin vergüenza ni miedo, y de esos muy pocos son
los que mueren viviendo en honestidad con ellos mismos.
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Posiblemente, de momento, mis palabras
sólo posean una vehemencia parcial, contrastando mi propia persona...

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