domingo, 5 de febrero de 2012

21-04-2007

Es sorprendente como un mínimo acto puede despertar tantos pensamientos, y cada pensamiento tantas emociones por personas, y es entonces que he llegado a sentir molestia, rabia, o bien desagrado frente a algo tan tristemente humano, pero sin embargo punible, me refiero a la auto proclamación absurda. 

No me puede dejar tranquilo aquella criatura que pretende lograr un nombre, título, o simplemente una característica, que en personas inconmensurablemente valiosas costó toda una vida y/o toda una espera en la historia, querer alcanzar algo sin méritos, esfuerzo, y peor aún, sin capacidades netas, para luego presentarlo a vivas voces como una gran verdad y gloria. 

Es impresionante todo lo alcanzable para quien piensa y siente, el cambio de un hombre en las vidas, el de una vida en los hombres, y realmente esto es lo que nos hace pensar de qué manera podemos enfocar nuestra existencia. 

Aún recuerdo aquel noble personaje que se negó a dirigir la Novena Sinfonía del Gran Maestro al confesarse indigno moralmente para comprender la magnificencia de dicha obra, y todo lo que guardaba en esencia, el estrecho vínculo de creación y creador... logro entonces darme cuenta cómo la humildad puede llevar a la historia y el regocijo, mientras lo vano lleva a vaciar mentes de por sí escasas en dones. 

Pocos sabemos quienes somos realmente, muy pocos lo que los planteamos sin vergüenza ni miedo, y de esos muy pocos son los que mueren viviendo en honestidad con ellos mismos. 
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Posiblemente, de momento, mis palabras sólo posean una vehemencia parcial, contrastando mi propia persona...


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