domingo, 5 de febrero de 2012

20-03-2007


Hay siempre buenas palabras, nobles esperanzas
para el alma que siente que va a morir
pero de qué sirve un mundo, un próspero futuro
para el ser castigado, que no quiere vivir.

Nobles vidas aquellas, llenas de sufrir
las de alegría colmadas, más benditas aún
mas cuando ya no hay llanto, y se olvida reír
la presencia es nula, no se desea existir.

Helado corazón, que ha dejado de latir
tan lejos de aquel noble ser
que le daba vida en la vida
y una llama en sí arder.

Mas el tiempo marcha, y aún cuesta creer
que los sentimientos han marchado,
partido, en el alma ya entrelazados
de un único e irremplazable ser.

Se vuelve vieja el alma, en pos de tanto sufrir
y a la vejez y sus últimos días
sólo de recuerdos se puede sostener
porque de presente y futuro...
imposible es ya creer.

Una palabra, un verso
una melodía que un día oí,
que me transporte al pasado,
las emociones que sentí.

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