Hay siempre
buenas palabras, nobles esperanzas
para el alma
que siente que va a morir
pero de qué
sirve un mundo, un próspero futuro
para el ser
castigado, que no quiere vivir.
Nobles vidas
aquellas, llenas de sufrir
las de
alegría colmadas, más benditas aún
mas cuando
ya no hay llanto, y se olvida reír
la presencia
es nula, no se desea existir.
Helado
corazón, que ha dejado de latir
tan lejos de
aquel noble ser
que le daba
vida en la vida
y una llama
en sí arder.
Mas el
tiempo marcha, y aún cuesta creer
que los
sentimientos han marchado,
partido, en
el alma ya entrelazados
de un único
e irremplazable ser.
Se vuelve
vieja el alma, en pos de tanto sufrir
y a la vejez
y sus últimos días
sólo de
recuerdos se puede sostener
porque de
presente y futuro...
imposible es
ya creer.
Una palabra,
un verso
una melodía
que un día oí,
que me
transporte al pasado,
las
emociones que sentí.

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