domingo, 5 de febrero de 2012

07-09-2007


Es irónico como siempre suele criticarse a tal o cual artista cuando se presenta en su perfectible naturaleza como alguien incontrolable en percepciones y emociones, y que no acepta encauzar los impulsos de su corazón a cuando la sociedad le solicita, es, al menos para mí, una irrealidad y un cinismo aterrador el asegurar que el ser humano común viva en un equilibrio de acciones y anhelos, quizás por que no conozco ni veo factible eso en mi persona. 

A todo ello últimamente he debido suponer, que difícilmente se puede tener todo en un control de situaciones que uno desearía, puesto que así como un hecho tiene como fruto otro, y a veces uno vanamente busca vivir ambas situaciones simultáneamente; creo que la naturaleza le ha enseñado a la humanidad que la luz muere cuando la oscuridad deja de ser entregada a nuestros sentidos, pero que cuando la luz fenece la oscuridad permanece ahí… sin alterarse. Y es que en ciertos casos los recuerdos se presentan como mensajeros del pasado y envían reflejos de aquellos destellos de plenitud que en algún instante cada ser vivió.

Es por la misma razón que el sol de noche no nos abandona del todo enviándonos el abrazo de la luna… que a veces deseo, quizás sin ser iluso del todo, que aquellas situaciones que se eclipsan incansablemente… aparezcan libres una al lado de la otra… guardadas para siempre en la retina de mi alma…

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