Es irónico como siempre suele
criticarse a tal o cual artista cuando se presenta en su perfectible naturaleza
como alguien incontrolable en percepciones y emociones, y que no acepta
encauzar los impulsos de su corazón a cuando la sociedad le solicita, es, al
menos para mí, una irrealidad y un cinismo aterrador el asegurar que el ser
humano común viva en un equilibrio de acciones y anhelos, quizás por que no
conozco ni veo factible eso en mi persona.
A todo ello últimamente he debido
suponer, que difícilmente se puede tener todo en un control de situaciones que
uno desearía, puesto que así como un hecho tiene como fruto otro, y a veces uno
vanamente busca vivir ambas situaciones simultáneamente; creo que la naturaleza
le ha enseñado a la humanidad que la luz muere cuando la oscuridad deja de ser entregada
a nuestros sentidos, pero que cuando la luz fenece la oscuridad permanece ahí…
sin alterarse. Y es que en ciertos casos los recuerdos se presentan como
mensajeros del pasado y envían reflejos de aquellos destellos de plenitud que
en algún instante cada ser vivió.
Es por la misma razón que el sol de
noche no nos abandona del todo enviándonos el abrazo de la luna… que a veces
deseo, quizás sin ser iluso del todo, que aquellas situaciones que se eclipsan
incansablemente… aparezcan libres una al lado de la otra… guardadas para
siempre en la retina de mi alma…

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