Las horas llegan y se van, minuto tras
minuto los recuerdos vienen aquí... y aunque el tiempo pase... ellos no querrán
partir... quiero exiliarme en mis recuerdos, día tras día sonreír, para
volver y frente en alto, comenzar a vivir el renacer de una llama, que no
dejará de arder...
De todas formas... mi hermano menor me
salvó las últimas horas de vida... por eso sientes que aunque puedes... no eres
libre ni aún de partir, esta prisión que llaman vida, entre barrotes y luz, nos
amarra en fuertes cadenas, de oxidado hierro y prístino oro... y de sólo viajar
en nuestra mente, hay tantos caminos para tomar, que muchos se pierden y
yerran, otros logran acertar...

No hay comentarios:
Publicar un comentario