Con una fría brisa como único antecedente de la altura
que había alcanzado en el día, a mis
espaldas se esconde un tupido bosque previo a un río, donde cuidadosamente se han almacenado una infinidad de
emociones, haciéndome soñar con lo que ahora mismo mis dedos no alcanzan por
más que eleve el brazo en su búsqueda, y en un espontáneo parpadeo, que se
prolonga más de lo acostumbrado...
"La caminata se convierte en música a medida que mis pasos se posan
sobre el pasto silvestre, mientras una cantidad de hojas, depositadas por la
vejez del enramado, ralean sobre el suelo como perfecta alfombra de bienvenida, justo
enfrente mío un par de mariposas revolotean como haciéndome saber que no soy
el único feliz con mi presencia en dicho lugar, sobre la ruta me susurra el
viento que se corta y reconstruye a través de la vegetación circundante, hoja
por hoja, rama por rama, tallo por tallo, tronco por tronco, agitándola desde
lo sublime hasta lo evidente, en un relato que invita al descanso sin sueños, contemplo
entonces la magnificencia del escenario, gracias a los tenues y cálidos rayos
de la cercana estrella que juguetea con las sombras y se refleja en el arroyo
que acompaña la ruta, la cual, en un desplazamiento constante, eleva una melodía
sobre lo antiguo y eternamente joven del lugar que transito.
Estando ahí, con mi persona justamente acompañada de sí misma, y con la
soledad tan presente como el mismo aire que me alimenta, las distancias, la
ausencias y la partidas se hacen tan lejanas como para no tocarme, y el peso de
aquello y aquellos que he perdido se ausenta por completo, entonces, la luz que
tanto anhelo, proyecta la sombra de una silueta que se posa justo a mi costado,
una silueta de la cual su tamaño la vida me impide presumir, mas de cuya sombra
puedo esperar sea tan suave como la de quien retribuye con la luz de su mirada, en aquella
tonalidad única que me garantiza la comodidad absoluta de su presencia, aquello
que priva del sol.
Nada más importa, y en definitiva todo lo que hasta ahora me ha
pesado lo acepto como un todo, parte de los grandes designios, y entonces… un
avecilla revolotea alegremente, hasta alzar el vuelo distante, tanto que ya no
puedo verla, y fijando mis ojos en ella, se marcha aquel sueño perfecto, y regreso
a mi evidente aislamiento."
Observo entonces el mundo y sus actores con desdén, como elementos que
danzan confusamente para retrasar y opacar mi visión y sentido de distancia respecto
a mi infancia, mi inocencia, mi padre, mi idea acerca de los ojos de ella, el
olor de la lluvia que retrasa mi vuelta a casa en compañía de amigos, la
personalidad de estos en un entonces cada vez más lejano, la maravilla de cada
canción compartida. Y aparece, como recuerdo latente, aquellas imágenes grises
de los instantes en que todo empezó a difuminarse para siempre. Necesito de un templo donde esto descanse definitivamente en paz, aquel que mi reciente visión esboza
toscamente.
Se escapará entre nubes titubeantes,
Lo que jamás desearía dejar,
¿Dónde está hoy el mundo que he buscado?
¿Qué fue de aquel sueño de mil viajes?

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