Casi todo lo que sube, tiene que caer,
y a veces no analizo que eso puede incluir mi estado anímico, porque son un
volador de luces, efímeros sonidos, los sueños, a veces se desvanecen, y se
está frente a una realidad tan vacía en tantos aspectos, tan cambiada y con
tanto por hacer, que necesitas apoyarte e ir a por lo que quieres, pero a veces
siente uno que le han sido cortadas las alas, y corre el riesgo de llegar a
creer que nunca las tuvo.
La existencia misma es una prueba
llena de fantasía, pues creer poder ser feliz desde la nada, es como querer
atrapar el sol para hacerle libre tan sólo cuando tienes frío, no puede
pretenderse entender lo que no concierne a los límites humanos.
Y si bien puede haber una noche entre
sombras y tinieblas, todo bosque tiene un final, un principio, y siempre está
dispuesto para cuando quieras volver...
Puedes huir de aquella bodega, donde
escondido había un arsenal, pero de las heridas por las armas infligidas,
su recuerdo deberás cargar, a pesar de todo, en el alma más que en el cuerpo,
en la memoria del corazón... las cicatrices duelen con el frío, duelen tal y
como se ama... a morir, a matar.

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