El ser perfeccionista, o desear hacer las cosas lo mejor posible,
incluso, el simple hecho de exigirse cada día lo suficiente para extender sus
límites, termina reventando, cuando luego de mucho tiempo caminando hacia el
frente miras sobre tus hombros y ves una tropa de mediocridad, y muy poco más
que eso. Entonces decides poner freno, incluir tu actuar dentro de “la media”,
y basta eso para que tu mismo entorno te juzgue aunque sí o aunque no. Lo único
que rogaría es que en algún momento supiese que todas las energías que he
enfocado hayan traído otros frutos además de “todo lo que he aprendido”.
Ahí viene el eterno observar que hay que encauzar las energía para cosas “útiles”, “necesarias”, pero que en lo personal no me llenan en lo más ínfimo. Y te llegan respuestas de muchas partes, que direccionando y sintetizando te dicen “en la vida hay tiempo para todo, y en tu caso, el 150% de este lo tienes que ocupar en llenar expectativas de terceros y cumplir cuando seas requerido, necesitado, indiferente de si eso es lo que tu necesitas o no”…
“No te apures ni empujes a la vida, las respuestas llegarán cuando estés listo para oírlas”, cuando es evidente, uno empuja con todas sus fuerzas cuando necesita algo, pero llegan luego, cuando “corresponde”, cuando no sirven, no las necesitas, cuando hay demasiados “ya no”.
Suena raro que en este momento no quiera volver a despertar, pero es porque no quiero acostarme, no quiero arrugar la frente por la mañana en lugar de saltar de la cama (como alguna vez fue costumbre), simplemente porque siento que si se repitiese otro día con tantos vacíos, me volvería loco… y resulta que llevo con esa canción demasiado tiempo.
Por hoy no me interesa hacer algo llamativo, de muy refinada estructura, lo único que quiero es, en algún momento, leer esto y que no me den ganas de patear el monitor.
Ahí viene el eterno observar que hay que encauzar las energía para cosas “útiles”, “necesarias”, pero que en lo personal no me llenan en lo más ínfimo. Y te llegan respuestas de muchas partes, que direccionando y sintetizando te dicen “en la vida hay tiempo para todo, y en tu caso, el 150% de este lo tienes que ocupar en llenar expectativas de terceros y cumplir cuando seas requerido, necesitado, indiferente de si eso es lo que tu necesitas o no”…
“No te apures ni empujes a la vida, las respuestas llegarán cuando estés listo para oírlas”, cuando es evidente, uno empuja con todas sus fuerzas cuando necesita algo, pero llegan luego, cuando “corresponde”, cuando no sirven, no las necesitas, cuando hay demasiados “ya no”.
Suena raro que en este momento no quiera volver a despertar, pero es porque no quiero acostarme, no quiero arrugar la frente por la mañana en lugar de saltar de la cama (como alguna vez fue costumbre), simplemente porque siento que si se repitiese otro día con tantos vacíos, me volvería loco… y resulta que llevo con esa canción demasiado tiempo.
Por hoy no me interesa hacer algo llamativo, de muy refinada estructura, lo único que quiero es, en algún momento, leer esto y que no me den ganas de patear el monitor.

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