Cuando era pequeño, soñaba todos los
días con ser una persona justa, con ser bueno y recíproco, y más allá de todo,
deseaba con todo mi ser tener la fortaleza para llevar a cabo este designio. Y
el tiempo me fue quitando la razón poco a poco, me di cuenta que de ser “justo
y recíproco” habría personas a las que debería causarles mucho daño, mientras
por otra parte habría a quienes no tendría como condensarles dentro de una vida
expresiones de dicho supuesto de rectitud… y me cansé.
Ya no soy pequeño, y me cuesta mucho más
soñar, pero lo único que anhelo es “aprender lo suficiente” sin nunca faltar a
la verdad.

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