El viajero, el vagabundo, Caspar
David Friedich…no sé si será ese autorretrato de mirada confiada y reflexiva
que a alguien me recuerda, más que nada por sus obras y su línea artística,
pero en pocos momentos este artista ya es bastante admirado por mi persona.
Pero enfocándose en esta obra, en ese
ser que algunos sabemos que podemos encarnar, por tantas preguntas que tenemos,
por en el lugar en el que a ratos nos sentimos, por esa espesa neblina que sin
ser exactamente oscuridad la genera hace tan confuso lo que necesitamos y/o
deseamos observar, una respuesta a lo lejos, algo de verdad.
Una condición herida, una convicción
de tomar por posibilidad todo cuanto me sea favorable, y finalmente si ya nada
queda por hacer, dejar mis alas tranquilas para caer.
En fin, no pienso extenderme mucho en
palabras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario