domingo, 5 de febrero de 2012

08-09-2006


El viajero, el vagabundo, Caspar David Friedich…no sé si será ese autorretrato de mirada confiada y reflexiva que a alguien me recuerda, más que nada por sus obras y su línea artística, pero en pocos momentos este artista ya es bastante admirado por mi persona.

Pero enfocándose en esta obra, en ese ser que algunos sabemos que podemos encarnar, por tantas preguntas que tenemos, por en el lugar en el que a ratos nos sentimos, por esa espesa neblina que sin ser exactamente oscuridad la genera hace tan confuso lo que necesitamos y/o deseamos observar, una respuesta a lo lejos, algo de verdad.

Una condición herida, una convicción de tomar por posibilidad todo cuanto me sea favorable, y finalmente si ya nada queda por hacer, dejar mis alas tranquilas para caer.

En fin, no pienso extenderme mucho en palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario