domingo, 5 de febrero de 2012

07-03-2009


Tal y como sé que los desiertos fueron mares, sé de los mares de ahora, y sinceramente espero que existan orillas para el eterno vagar del oleaje, y no quiero encontrar esas orillas en frases de mierda hechas, en que se sienten a mirar como de una u otra forma continúo moviendo mis pies solos, ni que sea solo para ver “lo lindo de la cartita de la botella” para que luego al mar se vaya de nuevo, porque a la larga el recuerdo sería otro maldito reclamo como este, y eso cansa a cualquiera.

La analogía no tiene demasiado sentido, pero tenía que haber algo para sacar la sonrisita estúpida que estaba antes, no porque una sonrisa sea tonta, sino porque nació de mi parte más imbécil.

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