Por ahora no hay más, entre la tormenta del tiempo, los recuerdos, el dolor y la salvaje hija de mi carácter, que llaman ira, las cosas buenas de la vida solamente me neutralizan y convencen de seguir de pie, pero en ningún momento de poder disfrutar de lo que hoy se me presenta como existencia.
A veces me pregunto como he llegado
hasta acá justo en este momento, qué tan perdido estoy, si mi realidad no es
óptima, o es que no puedo enfocar positivamente las cosas, mil y una vez he
escuchado la posibilidad de tener un desequilibrio interno que radica en un
carácter muy bipolar y demasiado reaccionario, a lo que me niego en absoluto,
aunque... si me dijesen que estoy enfermo... ¿Qué?... no creería, sencillamente
es un absurdo que no es para mí.
Despertarse sin ganas cada día para
vivir sin interés, sabiendo que las cosas no mejorarán mucho y que pueden
empeorar en gran manera, vivir presa del miedo... a pesar de mi conocida
objetividad, a pesar de que puedo ver las cosas claramente y nadie va a poder
darme una perspectiva acertada que yo ya no haya considerado, la situación no
cambiará mucho... lo que sé y lo que siento a veces no enlaza.
Agotado de luchar contra el caudal
incansable del río de mi vida, he llegado hasta la deriva perdido y errante,
donde nadie podrá recogerme, y tan sólo de dolor el caudal ya dilatado, pueda
volverme a arrastrar, y llevarme entonces a lo que llaman muerte, y que para
otros es la libertad del mar... mas de momento espero en eternidades, pues
aunque el tiempo no ha dejado de avanzar, mi mundo parece nunca girar...

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