Muchas cosas han perdido el sentido,
desde hace un tiempo, aunque creo que ha sido solo el culmine de un proceso
largo y doloroso, postergado por mi infinita paciencia, pero que terminó, de la
misma manera que, dicen, se encuentra luz al final del túnel, a los efectos una
luz tenue y bastante gris, y que me molesta por la costumbre. En palabras
concretas hoy terminé de hacer la diferencia entre “estar bien” y sentirse
sobrado de energías, mi caso siempre es el segundo, y por eso logro hacer
muchas cosas, pocas de las que querría, muchas de las que debo. Terminé por
reventarme del hecho de que, a pesar de no estar sumido en la típica tristeza
que me ha acompañado innumerables veces y desde hace suficiente tiempo, me
siento incómodo la mayor parte del tiempo… la “incomodidad anímica” es algo
demasiado complejo para describirlo entre pares de líneas.
“…me cuesta creer que existan ángeles,
nadie puede estar dispuesto a cuidar a seres tan olvidadizos… pero los he
visto, me he visto...”

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