¿Qué quedará luego de que todas las luces se
apaguen y la medianoche reine sobre mi conciencia? Estar solo es, a fin de
cuentas, no poder comunicar lo que para uno es importante, sin tener a quién
decirlo realmente, y a su vez, es notar que lo que para uno es importante no lo
es para el otro, si todas las memorias y momentos vividos tienen un impacto
distinto en cada uno, pero además de eso, se ubican a niveles de distinta
importancia, ¿Qué quedará al final del día y al momento del adiós? Tal vez solo
una incertidumbre inútil.
El último verano no tuvo jamás su primera lluvia, y
como ella, hubo un montón de cosas que no llegaron (y que creo que nunca
llegarán), siento que realmente estuvo a punto de caer, lo parecía en el cielo,
en el viento, en el cómo llegaron a lucir las estrellas, pero el amanecer siguiente
no trajo nada, y me quedaron les recuerdos, sus imágenes y poco más.
No quisiera creer en eso en ningún caso, y esperaría descubrir que me equivoco si en algún momento no puedo pensar de otra manera, para eso necesito tiempo y algún milagro, como el de volver a esperar algo, o el de volver a creer en algo más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario