miércoles, 6 de mayo de 2020

Petricor ausente



¿Qué quedará luego de que todas las luces se apaguen y la medianoche reine sobre mi conciencia? Estar solo es, a fin de cuentas, no poder comunicar lo que para uno es importante, sin tener a quién decirlo realmente, y a su vez, es notar que lo que para uno es importante no lo es para el otro, si todas las memorias y momentos vividos tienen un impacto distinto en cada uno, pero además de eso, se ubican a niveles de distinta importancia, ¿Qué quedará al final del día y al momento del adiós? Tal vez solo una incertidumbre inútil.

El último verano no tuvo jamás su primera lluvia, y como ella, hubo un montón de cosas que no llegaron (y que creo que nunca llegarán), siento que realmente estuvo a punto de caer, lo parecía en el cielo, en el viento, en el cómo llegaron a lucir las estrellas, pero el amanecer siguiente no trajo nada, y me quedaron les recuerdos, sus imágenes y poco más.

No quisiera creer en eso en ningún caso, y esperaría descubrir que me equivoco si en algún momento no puedo pensar de otra manera, para eso necesito tiempo y algún milagro, como el de volver a esperar algo, o el de volver a creer en algo más.

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