Mirar al pasado es en primera impresión algo inocuo, puesto que no hay nada que alterar de lo que ya sucedió, nada habrá de cambiar con pensar en ello.
Sin embargo, no importa qué tan pequeño o enorme, qué tan hermoso u horrible
haya sido tu dolor, mirar hacia atrás no hará más que revivirlo, y correrás el riesgo de perder la perspectiva que otorga todo aquello que podrías haber aprendido, amplificarás la pérdida y anularás la
ganancia, romperás el equilibrio, tampoco importa si se trató de una alegría
enorme o una felicidad verdadera, mirar hacia atrás no harás más que herir tu
alma al comprender la falta de aquello.
Mirar al pasado tiene, por seguridad, un impacto en nuestro presente, y si bien es bueno entender sobre lo ganado y lo perdido, puede cargarnos con aquellos que ya no debemos llevar.
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