Tal vez, todo aquello que siempre ha estado ahí y
damos por descontado de pronto se vuelve importante si sentimos que nos enamoramos,
entonces cada cosa cobra un valor distinto y la vida despunta en mil rincones
que se mantenían atados entre pliegues de seguridad y calma.
Tal vez sea tanto que lo que siempre ha sido hermoso y
nos ha hecho felices se vuelve doloroso si esa persona está lejos, como si
acumular felicidad en tus manos no tuviese sentido sin tener a quién entregársela,
o si las propias manos fuesen inútiles sin tener a quién abrigar o abrazar,
pasado un tiempo, empiezas a entender cosas que antes parecían irracionales,
y a la vez, se hace complicado aquello que parecía ser muy sencillo.
Su entalle ha sido reemplazado por el vacío, y su voz
ha sido escondida tras el silencio, y sin importar dónde me voltee, no puedo
sentirla, aunque la distinguiría entre un millón de personas, y por tanto,
estoy seguro de que no se encuentra cerca, los días se me vuelven difíciles y
lentos, y el poder desde el cual suelo vivir ya no se siente tan grandioso.
Ya no quiero extrañar lo que anhelo todo tiempo, y ya
no quiero mirar como se me va una y otra vez lo que me hace feliz, ya no quiero
seguir haciendo fuertes mis brazos para terminar sintiéndolos igual de vacíos.
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