sábado, 4 de mayo de 2019

Nieve

Un día, gentilmente llamamos cada uno a la puerta del otro
y cantando pedimos bajar copos de nieve desde la montaña
y dijimos que seríamos felices jugando entre sus piezas de hielo,
anhelamos tanto hacerlo que subimos pidiendo ayuda al cielo.

Preparamos un plan secreto del que ambos no hablamos nunca
y el éxito era reírnos fuertemente sobre un manto de pasto verde,
y anhelamos tanto ese día que buscamos saber dónde ocurriría
tu voz le daba la forma a esas ideas, y mi mirada las alcanzaba.

Esos días se fueron lejanos, como recuerdos de una mentira
y me quedaron caminos inciertos que andaré en estos días
cuando el sol se oculte, me preguntaré si debería dormir
y cuando la noche acabe, si acaso debería seguir despierto.

Es algo así como intentar hacer algo sobre algo que no puedes cambiar, y mientras sigo mis pensamientos desordenados, he estado escuchando el sonido de la lluvia que no cae en esta ciudad capital.

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