martes, 28 de junio de 2016

Piezas


Cuando sentada con tus pies al aire, preguntaste
¿Qué debo hacer?, hacia el suelo tus ojos
especialmente te quise, sin que viniese de la nada
sino por querer cuidarte, y ya no ver esa mirada.

Cuando ahogada diste pasos veloces, sonriendo,
tímidamente tu voluntad se mostró fuerte,
me gustaste especialmente, sin que lo supiese
en tu pasión, en tus miradas, por tu silencio.

Un día te vi sonriendo a pesar de tu tristeza
con la fuerza de siempre, confiando en mi presencia
ese día te amé por vez primera,  tímidamente
y mi camino debió hacerse desde la paciencia.

Estar ahí por si caes, que ni te hagas daño, ni que llores,
como lo más importante que la vida me ha dado,
te marcharás eventualmente, para que me pregunte
por qué te cuidé tanto tiempo sin entenderme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario