sábado, 13 de junio de 2020

Límite


Todo material tiene un límite de elasticidad lineal, recuerdo haberlo estudiado con detalle en la Universidad, haber experimentado con ello y haberme admirado del cómo prácticamente cualquier cuerpo podía sufrir deformaciones bajo esfuerzo y estrés, y recuperarse, y a su vez, que superado cierto límite de sobrecarga, quedaba roto y completamente inútil.

¿Cuál es el límite de sobrecarga de una persona, de sus capacidades, de sus emociones o incluso de sus principios? ¿Cuál es la alerta sobre estar acercándose a ese límite? Llevo toda una vida intentando aprender sobre eso.

Por todas las veces que he pasado noches enteras sin dormir por el enojo, la soledad, una mezcla de ambas o simplemente la decepción del género humano, por todas las veces que finalmente no he encontrado nada de lo que necesitaba, he concluido que no puedo seguir buscando para siempre, que quizás he pasado el límite de deformación, y solo quedan trazas inútiles de lo que entendía de mi propia persona.

Había pasado muchos años sin el impulso de mandar todo a la mierda y recuerdo haber deseado no volver a sentir eso jamás, pero este tipo de cosas no están siempre bajo nuestro control ni responden a nuestro deseo.

Aunque no he encontrado nada de lo que esperaba o creía necesitar, puede que en esas semanas de buscar una soledad profunda solo buscara recuperar la libertad, puede que el exceso de bondad sea una prisión para el alma.

Creo que buscar equidad en las relaciones con el otro es algo justo, creo que tiene valor y es un símbolo de valoración propia esperar lo mismo de vuelta cuando se trata a otras persona, y yo, por tanto, he determinado que estoy cansado, y que prefiero declarar por inútiles ciertos valores y principios, que llegar a un punto en el que me rompa yo mismo, y que no tiene sentido cumplir con cierta definición de bondad a cambio de nada.

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