Todo material tiene un límite de elasticidad lineal, recuerdo haberlo estudiado con detalle en la Universidad, haber experimentado con ello y haberme admirado del cómo prácticamente cualquier cuerpo podía sufrir deformaciones bajo esfuerzo y estrés, y recuperarse, y a su vez, que superado cierto límite de sobrecarga, quedaba roto y completamente inútil.
¿Cuál es el límite de sobrecarga
de una persona, de sus capacidades, de sus emociones o incluso de sus
principios? ¿Cuál es la alerta sobre estar acercándose a ese límite? Llevo toda
una vida intentando aprender sobre eso.
Por todas las veces que he pasado
noches enteras sin dormir por el enojo, la soledad, una mezcla de ambas o
simplemente la decepción del género humano, por todas las veces que finalmente
no he encontrado nada de lo que necesitaba, he concluido que no puedo seguir
buscando para siempre, que quizás he pasado el límite de deformación, y solo
quedan trazas inútiles de lo que entendía de mi propia persona.
Había pasado muchos años sin el
impulso de mandar todo a la mierda y recuerdo haber deseado no volver a sentir
eso jamás, pero este tipo de cosas no están siempre bajo nuestro control ni responden a nuestro deseo.
Aunque no he encontrado nada de
lo que esperaba o creía necesitar, puede que en esas semanas de buscar una
soledad profunda solo buscara recuperar la libertad, puede que el exceso de
bondad sea una prisión para el alma.
Creo que buscar equidad en las
relaciones con el otro es algo justo, creo que tiene valor y es un símbolo de
valoración propia esperar lo mismo de vuelta cuando se trata a otras persona, y yo,
por tanto, he determinado que estoy cansado, y que prefiero declarar por inútiles
ciertos valores y principios, que llegar a un punto en el que me rompa yo
mismo, y que no tiene sentido cumplir con cierta definición de bondad a cambio de nada.
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