Al principio, el amor suele manifestarse en la espontánea preocupación por el otro, surge como un susurro la pregunta por el bienestar de esa persona, y quedamos a la espera de aquella respuesta, que si es alegre queremos oírla siempre, y si es triste queremos ayudar a reescribirla.
Entonces, si acaso aquel sentimiento es entendido, es entregado libremente del uno al otro, pues quien da
es habitualmente el que más ama, y si se cruzan los caminos y se invierten, se
trenzarán esos destinos sin dudarlo, y soñarán la historia conjunta de cuidarse,
se tomarán las manos para no perderse.
Pero preocuparse con alguien lleva al deseo de querer protegerle, y
proteger a alguien implica el conocimiento profundo de esa persona, y nace el interés de acompañarle siempre, es como es creado.
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