miércoles, 16 de marzo de 2016

Absente


Tal vez a raíz de la complexión de tus muslos, puede ser por el color de la bufanda que te veía siempre, quizás por la intensidad que alcanzaba tu voz cuando el aire estaba húmedo, no lo sé, pero realmente amaba el invierno de esta ciudad, sé que eso significaba algo de tiempo para vernos, el frío que permitía nuestros abrazos, la reacción corporal de entrar a un lugar cálido, ese deseo -tan extraño en mí- de dormir de día y que se consumaba si acaso podía descansar sobre ti.

Sin embargo, el invierno de esta ciudad es realmente oscuro, golpea a mi carácter y lo aturde, ante ello, también me pregunto si significabas una especie única de luz para mí, claro está que cuanto más te adentraste en mi vida, más requerí de este invierno, y más me alejé del verano, hasta incluso dudar de disfrutarlo, es duro pero creo que tomé un camino lejano a una felicidad viable.

En esas heladas tardes de lluvia, cuando incluso yo necesitaba de una bufanda, las caminatas de vuelta a casa eran especialmente frías, te buscaba entre muchos rincones y en cada claro que pudiese, casi nunca te encontraba y sentía que me congelaba, y las veces que te vi, ya fuese que nos saludáramos, quedáramos o nunca me vieras, me dejabas un calor efímero en el fondo del pecho, solo para acusar el contraste de no verte.

No entiendo  cómo llegué a pasar el día a día y sobrevivirlo, si acaso realmente algún rasgo de mi yo de ese entonces se conserva, eso tampoco lo sé, a decir verdad, las certezas que me quedaron de ti las obtuve pronto al conocerte, y de ahí en adelante, dejaste tantas preguntas en mi mundo, que nunca imaginé que hubiese tantas formas de preguntar algo para responderse lo mismo, como la infinidad de ángulos que rodean un punto.

No podría siquiera sentir nostalgia sin que fuese un sinsentido, ¿Cómo se puede extrañar lo que jamás se tuvo?, en ese entonces y por ti misma anhelaba una época jamás vivida, donde nos era posible caminar juntos o mirar el cielo. Fue tan bello aquello que nunca tuve, y tan amado el deseo del que cesé.

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