Cuando caminas y haces del mundo tu vía,
con tu sonrisa infantil, con tu fuerza adulta,
tanto que vas decidida y llena de alegría
mujer hermosa te vuelves como ninguna.
Cuando actúas por ti misma en tantas veces,
que defiendes lo que crees como cierto
o en la humildad de tus errores vas y creces
haciendo de tu vida en sí un acierto.
Por la valentía que tienes de escucharte
cuando se agita tu pecho y luego sientes,
se vuelve tu mirada, tus manos, una caricia
para este hombre anhelante de un ser honesto.
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