Se entiende la existencia en varios planos, desde el físico hasta
el espiritual, se cruzan los caminos de los pensamientos y los recuerdos.
Cuando se conoce a alguien se entra en contacto con todo ello, y ante lo
voluble de lo inconsciente, se hace realmente difícil lograr ser
justamente el mismo ente en el despertar de cada uno de nuestros días, luego se
hace necesario conocer a una persona muchas veces, en muchos días, para
realmente entender frente a quien estamos.
El ser humano es una criatura temporal, y si entre esos cuantiosos
trazos de acontecimientos surgen manchas indisolubles, él o su temporalidad
perecen, como lo hace cualquier criatura cuyo ambiente es contaminado hasta la
extenuación ecosistémica. No podemos desoír la necesidad del alma de buscarse,
nuestros ojos menos tangibles necesitan encontrarse a sí mismos, en algún punto
necesitan reforzar su existencia para seguir viendo.
Bien podrías pedirme que protegiera lo que llevo en mi pecho como lo
más valioso del mundo, y te respondería que no buscaría el sufrimiento de
intentar más de lo posible, cierto es que lo valoro por sobre todas las cosas,
pero no tienes idea de cuántos corazones he tenido en mi pecho antes de este,
de cuántos he tenido que dejar atrás, entonces, a menos que realmente busques
conocerme, ignorarás todo mi camino andado, y con ello, hablarías de valorar
algo que realmente no conoces, y me llevarías nuevamente a ese camino en el que
ando cuando toco a la desinteligencia.
Tras de mí permanezco yo
en cuanto a lo que antes fui
y frente a mí está mi sombra
proyectada por la fuerza del sol
que quema y seca en sí todo
aún las lágrimas se van, también
sin sol no hay luz y sin luz
no tengo noción de lo que soy
por luz está el calor que seca cada cosa
entonces, si será perecedera
¿Por qué habría de derramar una lágrima?
esto es así, no hay razón para llorar
cosa alguna.
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