martes, 8 de marzo de 2016

Marca



Se entiende la  existencia en varios planos, desde el físico hasta el espiritual, se cruzan  los caminos de los pensamientos y los recuerdos. Cuando se conoce a alguien se entra en contacto con todo ello, y ante lo voluble de lo inconsciente, se hace realmente difícil lograr ser justamente el mismo ente en el despertar de cada uno de nuestros días, luego se hace necesario conocer a una persona muchas veces, en muchos días, para realmente entender frente a quien estamos.

El ser humano es una criatura temporal, y si entre esos cuantiosos trazos de acontecimientos surgen manchas indisolubles, él o su temporalidad perecen, como lo hace cualquier criatura cuyo ambiente es contaminado hasta la extenuación ecosistémica. No podemos desoír la necesidad del alma de buscarse, nuestros ojos menos tangibles necesitan encontrarse a sí mismos, en algún punto necesitan reforzar su existencia para seguir viendo.

Bien podrías pedirme que protegiera lo que llevo en mi pecho como lo más valioso del mundo, y te respondería que no buscaría el sufrimiento de intentar más de lo posible, cierto es que lo valoro por sobre todas las cosas, pero no tienes idea de cuántos corazones he tenido en mi pecho antes de este, de cuántos he tenido que dejar atrás, entonces, a menos que realmente busques conocerme, ignorarás todo mi camino andado, y con ello, hablarías de valorar algo que realmente no conoces, y me llevarías nuevamente a ese camino en el que ando cuando toco a la desinteligencia.

Tras de mí permanezco yo
en cuanto a lo que antes fui
y frente a mí está mi sombra
proyectada por la fuerza del sol
que quema y seca en sí todo
aún las lágrimas se van, también
sin sol no hay luz y sin luz
no tengo noción de lo que soy
por luz está el calor que seca cada cosa
entonces, si será perecedera
¿Por qué habría de derramar una lágrima?
esto es así, no hay razón para llorar
cosa alguna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario