sábado, 5 de diciembre de 2015

Oblivionem


Sabes,  anteayer me recosté sobre el pasto de esta ciudad a mirar las estrellas, y hoy, mientras la tarde tomaba por completo el ambiente, contemplé el vaivén de los árboles frente a la brisa, y ambas cosas se parecían tanto al escenario en que te conocí y luego te desconocí, y a su vez, cada momento me pareció tan cercano a él, que me pregunté si alguna vez podré escapar realmente del recuerdo de tus ojos verdes.

No tengo claro cómo evaluar estos años, por una parte, mi existencia completa será menos que un suspiro frente a la inmensidad  de la naturaleza, de eso me hablaron esos recuerdos, y por otra, las vivencias intercaladas entre la última vez que conversamos como amigos hacen que esa época aparezcan a lo menos a un par de vidas de distancia respecto a mi actual existencia, siento que se ha roto toda la lógica del mundo y se han ahogado todos los movimientos del tiempo que le gobierna, y si volviese a verte como en ese entonces, seguramente te abrazaría.

No podría decir que te extraño, siendo tan distinto a quien era en ese entonces, y considerado que quien eras ya no existe en este mundo tangible (no así en el de los recuerdos), pero cuando intento capturar todo el aire que necesito, siento que una parte de ello se quedó en ese entonces perdido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario