Escondida en el silencio que tantas veces esgrimes
te escucho caminar por donde las palabras no llegan,
y es como si el mundo lentamente dormitara,
como si de toda quietud fluyente fueses tu la fuente.
Te quedas calma, como un pétalo antes de la lluvia,
previa a la agitación del arrobamiento a lo bello,
y yo me agito, como la lluvia antes de tocar el suelo,
previo a tu paz profunda que me limpia de la efluvia.
Y en ese compás recíproco danzan nuestros sentidos,
sin tocarse apenas, apenas también se alejan,
vuelven a mí de mil puntos sentimientos perdidos,
parten de mí a otros lares dolores que me aquejan.
Entonces, cuando mi ansiedad viaja hacia la paz,
y tu paz danzante en escarceo también se torna,
busco estrecharte a fuego hacia mi pecho,
desvaneces, te llevan las brisas riendo con sorna.
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