miércoles, 4 de noviembre de 2015

Spatha

Al tener la visión de que la pequeñez de tu espalda,
cubre aún ahora un lugar en el que habré de transitar,
siento a esta dimensión profunda pertenencia,
y el deseo de abrazarla si la tarde viene a cerrar.

Esas palabras que me dices con cierta prisa,
que como giros suaves tejen una honesta mentira,
son las mismas que repito con una leve sonrisa,
que se esconde detrás de cada despedida.

Cuando pienso en el cielo amplio y tan profundo,
pienso también en las veces que he cruzado tu mirada,
y esa sensación de infinito campo fecundo,
llama a la mía, de vacíos tan cansada.

Y por todas las veces que te has reído,
lejos de mi vida o justo aquí a mi lado,
siento la  alegría de un mundo que despierta,
que no conoceré más una luz tan cierta.

Se marcha tu espalda y no quiero despedirte,
ni aún por el placer de volver a saludarte,
crece en mí el deseo de que no hayan más partidas,
¿Busca acaso alguien el adiós de la mujer querida?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario