Cuántos atardeceres
cubrió el mismo manto,
y hoy que traes aquel
nuevo entre tus manos,
miro al cielo en un
rojo tan distinto, y entretanto,
todos los anteriores me
parecen vanos.
Cuántos silencios
rompió este mundo,
y hoy tus labios traen
esa melodía,
que quiero sellar con
los míos,
y guardarla para el
partir del día.
Y besarte tanto, y en tantos lados,
que mis labios
despierten para descansar
del sueño de tocarte
siempre, descontrolados
en poder tenerte y hacerlo algo real.
Y besarte tanto, y en
tantos tonos,
que mi cuerpo se impregne
con tu aroma,
al punto que en cada
rincón de él
haya un instante de tu persona.
Y besarte tanto, y en
tantas formas,
que mis labios te
conozcan tanto más que ayer,
y cada rincón de tu
alma y tu cuerpo
se queden esperando a volverme a tener.
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