Durante mucho, mucho tiempo, tuve la certeza de
que, justo al girar cierta esquina, en alguno de los pasos que daría por esta
ciudad, encontraría a la persona que he extrañado desde que era un niño, y por
eso, cuando dejé de percibir eso tuve la sensación irremediable
de que tenía que marcharme, mas, con el tiempo, tuve cierta tranquilidad de que
todo llegaría a su tiempo, y claro, me refería al momento de irme, pues lo otro
lo terminé descartando al conocer un poco más el cómo funcionan las personas.
He aprendido a sentirme tan distinto al común de
las personas, y a vivir en una frecuencia tan distinta, pero cuando se me hace
imposible llorar cuando todos lloran, o sentirme acompañado aun habiendo mucha
compañía en mi entorno, no puedo sino temer un poco por mi conexión frente a la
otredad, a veces siento que he focalizado demasiada energía en puntos que al no
ofrecerme respuesta me han llevado a desoír cualquier cosa. Es justo en esos
momentos en los que alguna pieza musical, o alguna escena audiovisual me
arranca lágrimas y entiendo que mi complicación es aún más profunda.
Creo que tengo una frustración demasiado profunda frente a lo que no he
logrado compartir.
Necesito
saber que también vivo en este mundo,
que
también existes en este plano que toco,
que
encontraremos un rincón para nadie más,
excepto
nuestras almas cuando tengan que habitar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario