No deberías culparme por
asumir tardíamente lo mucho que te amo, y mucho menos castigarme por eso, en el
pasado, desconocía donde dirigía mi vida, que deseaba realmente de ella, me
sentía un extranjero en todas partes y mi sentido de pertenencia se había
perdido en absoluto… justamente en el momento que nos debimos alejar, y que
agentes externos hicieron que esa distancia no fuese solamente física, no
entiendo cómo pasé tanto tiempo sin que fueses mi prioridad, alejado a una
soledad absoluta y sin deseo de saber sobre alguien, viví mis suspiros durante
gran parte de esos primeros días que en definitiva
fueron años completos que perdí buscando cosas que ni yo entendía… hasta que vi
con claridad, acepté lo que ya sentía y dejé de negar lo evidente, cada cosa
hermosa que habitaba en este mundo, quería compartirla contigo, cada cosa
horrible, alejarla de ti, y si algo de eso me causaba dolor, solo quería
cobijarme en tus brazos, era así de sencillo, así de obvio.
Es por eso que, en esos
peores momentos de mi vida, donde más te necesité, y donde nunca estuviste,
odié mi existencia, cerré los ojos y seguí adelante, con el orgullo tan herido
como erguido, buscando la supervivencia por sobre todas las cosas, soñando con
que en algún momento podría verte, y mis dolores se calmarían solo si me
abrazabas, no quería estar con nadie, no quería siquiera saber de nadie, pero
la vida me obligó a rodearme más que nunca de otras personas… y mi corazón,
lentamente invadido, se enfrió aún más, deseando estar más lejos aún de
cualquier compañía… eternamente solo hasta que ella pudiese
verme.
El frío de las mañanas
de invierno, la calidez de los tenues rayos del sol en su mediodía, el olor de
la tierra ante la primera lluvia, la calidez del refugio ante esta, la
comodidad de estar con tus amigos en torno a una estufa, las melodías que
evocan felicidad, la paz previa a dormir luego de un día bien trabajado, la
blandura del pasto para sentarse en primavera, el alivio de la sombra en una
arbolada en verano, tu perfume, mis alegrías, la perfección del mundo cuando lo
observo desde tus brazos, el sabor de mi plato favorito, las conversaciones de
nuestra opinión sobre el arte, todas esas cosas, todos los días, todas las
otras cosas que he vivido, todas las novedades que de seguro viviré, todo eso…
desearía compartirlo siempre contigo. En otro caso, ninguna felicidad es plena,
ninguna compañía es suficientemente grata, y vivo el día a día con la sensación
de estar matando el tiempo, ocupándome mientras llega lo realmente importante,
y “mientras tanto”, soy buen hijo, excelente estudiante, buen amigo, buen
hermano, crezco como persona, me convierto en hombre, me hago fuerte física y
mentalmente… todo eso… matando el tiempo, hasta el momento en que podamos estar
juntos de nuevo, y entonces, cuando vuelvo a verte, cuando dudo si has anhelado
ese momento tanto como yo, a través de los años… me siento insignificante y
solo.
Por todas las veces que
te acerqué a mi pecho y respiré de tu cabello… me cuesta vivir sin ti, incluso,
cuando me siento totalmente capacitado para ello, aún me cuesta, porque no
quiero hacerlo… todo este tiempo, toda esta soledad, mis lágrimas,
mi furia, mis nudillos partidos, mi tendinitis, las mañanas luego de soñar
contigo, todos estos años de mi vida, ¿No importan nada
para ti?, “Decide tu si nos volveremos a ver algún día o jamás”… la vida es
hermosa, realmente hermosa, pero de todas formas, si tu estas a mi lado, solo
si tu estas a mi lado, esa belleza tiene sentido.
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