La vida no entrega nada en aislada unidad, quien camina por libertad, quien
camina por soledad, cruzarán sus caminos sin buscar lo mismo, quien busca
inteligencia, quien busca amor, trenzarán sus vidas aún sin entenderse,
nuestras posesiones llevan a nuestras carencias, nuestras carencias son
nuestras posesiones, no podemos cargarlas sobre otra persona, no podemos exigir
que alguien las abandone.
Una verdadera compañía jamás llega sola, le acompañan en
cada instante recuerdos de días pasados e ideas de días posibles, memorias que
no le competen solo a ella, tal y como la soledad evoca la infancia, tomamos
algo para saber lo que definitivamente perdimos, pero nunca perdemos la
capacidad de esperar algo, sino la de aprender de aquello, aquello de lo que necesitamos
despreocuparnos, para volver a hacer todo nuevo.

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