miércoles, 3 de junio de 2015

"...calidez..."


Buscamos esa pequeña calidez que regocija,
aquellas carnes cuyo talle a nuestros brazos ajusta,
y aquel aroma de fruto desconocido,
al que clama desde siempre nuestro sentido.

El abrigo del manto que cubre cada tarde,
otrora frío escenario en el que temblamos,
cede su calor a dos cuerpos unidos,
que le contemplan mientras este se esconde.

Y un escenario de paz al fin nos cubre,
pues nadie busca el sofoco en este mundo,
mas todos rehúyen del frío que es profundo,
y anhelan la calma de tenerla en sus brazos.

Y ese calor perentorio ya se torna,
prima emoción que al ser deja prendido,
inexplicable va y ajusta hacia sí misma,
cada detalle que entonces se ha vivido.

Como en el metal indeleble se graba,
por naturaleza de ardor y derretimiento,
también atemporal se marca en el pecho,
la época de más febril sentimiento.

Todos buscamos esa pequeña calidez que nos hace felices,
todos buscamos esa pequeña calidez que es la felicidad más tierna,
libre de maldad, libre de angustias, libre de excesos,
todos buscamos sentir que tenemos exacto lo antes ansiado.



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