miércoles, 3 de junio de 2015

...ignorantiam...


Sobre la pequeñez de aquellas manos, y la inocencia de cierta carcajada, sobre la caída de una lejana cabellera y la calidez de ese abrazo diario, olvidé la última vez que pensé al respecto, e ignoré la seguridad de no volver a hacerlo, recordé los colores que ya no veo, y los silencios que se han perdido, llegué al punto de desconocer las vidas que alguna vez disfruté, ahora que lo pienso, estuve perdiendo toda belleza frente a la vida, había estrechado mi paleta de colores, vivía en un monocromo, danzaba ante un monocorde insufrible, pero, por fortuna, aunque hubo algunos nombres que debí olvidar… el mío sigue siendo mi propia ruta a la felicidad…

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