Te quiero incluir en mi rutina,
porque eres más linda que Cristina,
Cristina era una niña del vecindario,
con la que me aprendí el abecedario.
Así como me gusta el helado de piña,
y también me gustaba el de vainilla,
a mí me gustaba esa niña,
la niña que vivía en mi villa.
A veces hablábamos leseras,
y tomábamos té con la tetera,
pensar que alguna vez le pedí un beso,
y ahora ella tiene sobrepeso.
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