miércoles, 15 de septiembre de 2021

Distancias, anhelos y realidad

Mientras más analizo mi forma de entender el mundo, más se fortalece la conclusión de que nuestra conciencia hace un esfuerzo permanente por interpretar y darle algo de forma a lo que percibe, y luego intentamos inferir lo que debería haber más allá de nuestro conocimiento. No es solo que permanentemente actuemos bajo supuestos, es que además estos supuestos se basan en meras interpretaciones, por tanto, nos vamos a equivocar todo el tiempo.

En el cielo despejado de la noche, solemos agrupar las estrellas que se ven más cercanas entre ellas, aunque esto solo se deba a que hay otras mucho más lejanas, a fin de cuentas, las estrellas que parecen cercanas entre sí están en realidad a distancias que no podemos dimensionar.

De la misma manera, siento que la cercanía que solemos sentir con alguien, o por alguien, suele deberse únicamente al contraste que su presencia genera frente a la soledad permanente de estar rodeados de desconocidos, aún así, puede que estemos equivocados, puede que nunca hayamos sido realmente tan cercanos, puede que esté mucho más solo de lo que pensaba.

A su vez, nuestro entendimiento del tiempo depende de nuestras vivencias, la felicidad siempre se marcha demasiado rápido, la tristeza siempre se queda por demasiado tiempo, la soledad se siente como una vida completa, y cuando encuentras la compañía que buscabas, ni todos los días del mundo llegan a ser suficientes.

Tenemos un conflicto permanente entre nuestras expectativas, lo que sabemos, y lo que llegamos a saber, nos decepcionamos todo el tiempo, y en eso se nos van los días. Deseo sinceramente que respecto a las cosas realmente importantes, esto deje de ser así en algún momento de mi vida, pero no espero que así sea, a fin de cuentas, no es solo que la realidad choque con mis deseos, es que mis deseos chocan con lo que puedo suponer.

No creo en los milagros, pero los espero,
y recuerdo la luz de la luna, y las palabras,
y a la persona que extraño, quien yo veía,
que quizás se durmió en mi memoria,
que ya no existe.

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