¿Puede ser que el querer algo o a alguien nos cambie tanto y tan profundamente? Después de pensar en ello, creo que será imposible volver a los días en los que sin haber vivido ciertas distancias y alejamientos me consideraba más calmo, más frío, más desinteresado, pero que extrañamente me hacían menos tendiente a ser feliz y disfrutar de las cosas sencillas que traía el día a día, no veo por qué habría de volver a una versión mucho menos viva de mi persona.
En este contexto tan extraño, la soledad, la
distancia, las despedidas, los términos y las reinvenciones han llenado mis
días de forma copiosa (demasiado) y entre el cansancio y la preocupación que
esto me ha producido he decidido observar con calma, y conservar junto a mí
únicamente aquello que resista el paso del tiempo y no se vea afectado por la
mezquindad o cobardía que alguien pudiese tener, si deseo enfrentar mis sentimientos solo tiene sentido rodearme de quien pueda hacer lo mismo.
Pero incluso con esto en mente se me hace
inevitable desear recuperar o volver por ciertas cosas que en su momento me
hicieron sentir tan pleno y feliz como para agradecer a la vida el seguir vivo,
esos días de amor profundo, ahora reemplazados por momentos de soledad profunda
(se siente como si con esto volviese tres o cuatro meses hacia atrás), parecen lejanos y
me gustaría escuchar que no se han ido.
En algún momento de mi vida recuerdo haber sido
consumido por una enorme nostalgia, la cual no encontró eco en ninguna de las
personas con las que anhelaba revivir ciertos momentos, entonces, al
encontrarme solo en ese deseo, me sentí estúpido y preferí callarme, de modo
que de ahí en adelante no volví a extrañar nada en mi vida, y ahora, por
primera vez, esto había dejado de ser así.
Estos sentimientos crecen más y más porque hay cosas que no pueden suceder
ahora mismo, que no puedo ver ahora mismo, tengo toda esta tristeza que también
me lleva hacia la ambición, pero teniendo clara gran parte de las cosas que
anhelo, en este momento me encuentro preparando la forma de ir por ellas
independiente del costo que esto tenga.
Anhelo los días de verano, el calor generoso, las mañanas tibias, las duchas a mitad de tarde, las caminatas previas a la medianoche, el reírme mientras camino libremente por la calle hasta llegar a ahogarme, tengo esa nostalgia por vivir y compartir la vida.
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