jueves, 22 de febrero de 2018

Suga



Apenas bastándome de un par de preguntas, o de un par de respuestas, y si estas no se cumplían, irreflexivamente me dirigía hacia el frío y la distancia más profunda que haya llegado a conocer, respecto a ella, respecto a todas las personas, incluyéndome.

En ese entonces tendía a pensar que la ponderación que solía darle a mis palabras, cuando decidía usarlas frente a alguien más, era exactamente la misma que habría de darle todo el mundo cuando se dirigía a mí, entonces las promesas, las negaciones, las ambigüedades, me parecían de tal peso que podía perder parte de mi vida esperando que se cumplieran tal y como habían sido dichas.

Yo, de todas maneras, no habría sido capaz de entender que esas conversaciones eran el inicio de la configuración de mi soledad, y que con ello había comenzado a saludar a la adultez, dejando en el camino una visión del mundo que siempre me había hecho feliz, que mi pesar se trataba de mi estado frente al mundo, y no frente a los ojos de alguien más. 

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