Con tus manos, luto prematuro, que nos tocaste,
fue que te llevaste de nosotros más de lo debido,
de la felicidad, sus caminos dejaste estrechos,
e intransitables rutas y el horizonte perdido.
Que por haber nacido sentimos el derecho
de colmar nuestras manos del mundo en su belleza,
y fuimos arrastrados, y tanto, a donde no lo alcanzamos,
y sin nadie habérnoslo explicado, al tiempo lo supimos.
El valle fértil, la lluvia amable y el cantar silente, robado,
por la soledad, y la nostalgia, y nada más, mas no pudiste
despojarnos del recuerdo de aquellas risas, y nos cargaste,
del saber cómo la vida pudo ser, de ser hermosa.
Hermosos paisajes emocionales nos quedaron,
emocionales también las marcas nuestras, y la soledad,
y entonces, ahora luchamos por mantenernos juntos,
y abrazar, al menos en el otro, lo que una vez tuvimos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario