De haberme reído largamente,
fue el sueño que soñé anoche
como si nada se hubiese roto,
como si nunca me hubiese roto.
Ni a mis amigos de estar conmigo,
o a mis amigos de estar con ellos,
hubo quién pudiese alejarnos, ni quisiera,
y volvimos con el tiempo, y a querernos.
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