jueves, 22 de febrero de 2018

Amistar




De haberme reído largamente,
fue el sueño que soñé anoche
como si nada se hubiese roto,
como si nunca me hubiese roto.

Ni a mis amigos de estar conmigo,
o a mis amigos de estar con ellos,
hubo quién pudiese alejarnos, ni quisiera,
y volvimos con el tiempo, y a querernos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario