lunes, 8 de febrero de 2016

Marfil


Ahora que lo pienso, recuerdo como un tono gris difuminaba todos los colores en aquellas tardes en que paseábamos libremente con nuestros amigos, desde el cielo que se cerraba celosamente, hasta los transeúntes que parecían siempre distantes, la vida del mundo languidecía ante mis ojos y contaba los minutos desinteresadamente.

Fue justamente en uno de esos andares ensombrecidos que me dejé caer sobre un montón de telas de alguna de las tiendas que visitábamos, y justamente entonces cuando te dejaste caer sobre mí riendo alegremente, rompiendo ese amurallado que suelo tener frente a terceros, permitiéndome sentir tu calidez, apretándose mi pecho en una sensación realmente nueva, que llevó mis sentidos a actuar por sobre su trascendencia física.

El aroma de tu cabello, la luminosidad de tu rostro, el descuido de tu risa, la suavidad de tu piel, y el sabor que tuvo la cena que selló aquel día, marcaron mi percepción del mundo, que aunque fuere a raíz de un instante en el que apenas se suspira, llenaste mi entorno de un tono marfil que fue limpiando aquella frialdad que sólo me permitía ver un camino, y uno sin alrededores.

Muchas Gracias

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