Cuando hablas y entretanto la voz escondes
porque rozas con peligro aquel secreto tuyo,
tuyo y que al tiempo se ha vuelto también mío
entre sus silencios lo que oculta instuyo.
¿Cuántas caricias se duermen en la distancia
de dos vidas que se cruzan tardíamente?,
¿Cuánto anhelo escondido revela la instancia
de un saludo tímido a la vez que ardiente?
Y el adiós distante como las miradas
que se lanzan buscando, y sin saberlo,
volver las palabras del uno hacia el otro,
lleva hacia el sueño de nuevas escapadas.
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