jueves, 12 de mayo de 2016

Infinito


La última vez que pude contemplar la noche en calma, el cielo se me abrió de par en par, como un nuevo y vasto mar, vi en él sus estrellas, sus mil tonos, sus mil luces, y vi en él también mi reflejo, ubicado en ese infinito, las viejas pérdidas fueron intrascendentes, pues me rodearon miles de siluetas danzantes como todo aquel que sonríe, pero más allá de ello comprendí muy poco, del mismo modo que las estrellas se ignoran unas a otras, pues forman parte de algo tanto más profundo.

La mayor admiración y el vacío más grande lo he experimentado al darme cuenta de que no soy capaz siquiera de dimensionar el alcance de mi ignorancia, la infinidad de la naturaleza es abrumadora, y solo sé que por el simple hecho de que al cerrar los ojos no pueda alcanzar la oscuridad absoluta, debo preguntarme si al abrirlos realmente estoy viéndolo todo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario