sábado, 7 de julio de 2012

Solitude - De: Kumo no Mukō, Yakusoku no Basho.


"...Cada vez que entro en mi habitación y cierro la puerta, siento un dolor punzante en el corazón, como si todos los huesos de mi cuerpo se me saliesen de la piel. Y me pregunto cómo es que acabé así. Al vivir solo, las noches se me hacen interminables, cuando no encuentro nada que hacer, ando por las cercanías de la estación y hago como si estuviese esperando a alguien; cuando me canso de eso, camino de vuelta a casa lo más lento posible. Tenía amigos en el instituto, pero aparte de cuando llevaba el uniforme, no quería estar con ellos. Ahora que lo pienso, en una ciudad de más de treinta millones de personas, no había una sola persona a la que quisiese ver o hablar.

Algunas veces, en días como ese, sueño con Sayuri. Sueño que está sola en algún lugar frío, la busco frenéticamente... pero al final, nunca la encuentro, aunque, cuando me despierto, siento la presencia de Sayuri en mi interior, y noto cómo mi corazón tiembla. Un día me di cuenta que este es mi tercer invierno desde que vine a Tokio. Es como si estuviese aguantando la respiración bajo el agua... fría y profunda agua, y así ha sido cada día, estoy solo... solo en el mundo entero, así es como me siento..."

De: Kumo no Mukō, Yakusoku no Basho

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