Por alguna razón, creo que ya no
tengo la capacidad que tuve durante tantos años de estar completamente solo,
todo el tiempo, y sentirme completamente desafectado por ese hecho, desconozco
si se trata de algo entrenable y que por tanto pueda recuperar.
Mientras han quedado rasgos de mi
personalidad, he oscilado muchas veces entre agradecer fervientemente por las
amistades y personas cercanas que he llegado a conocer, y sensibilizarme ante
la profunda soledad con la que convivo a diario y contra la que lucho desde que
tengo conciencia de hecho.
Con el contexto actual, que me
obliga a estar encerrado en mi propia casa, esta variación se ha acentuado como
jamás lo imaginé, por un lado, probablemente esté conviviendo con las personas
que más quiero fuera de mi familia, y por otro, la incapacidad de cambiar de
escenario me hace sentir tan solo que a ratos podría llorar.
Al parecer, quité bastantes capas
que esquivaban las relaciones humanas, y cuando lo hice, pude sentir la calidez
de algunas personas y me sentí muy feliz, pero luego recordé exactamente por
qué había llegado después de tantos años a esa postura tan esquivas, y porque
normalmente cada vez que me dispongo a vincularme de forma profunda con
alguien, termino en la conclusión de que debo ser más y más desconfiado, este
razonamiento siempre viene durante caminatas solitarias que duran horas, y
actualmente ni siquiera a eso puedo recurrir.
Quizás, lo único que necesito es
entender por qué hay personas que se sienten con el derecho de mantenerte cerca
solo mientras les parece útil, para luego tomar la distancia que se les venga
en gana o por pura conveniencia, he conocido ya a tantas personas así, aunque
una sola ya sería demasiado, que no me culpo de las veces que tengo ganas de
mandar todo y a todos al carajo.
Pero esta vez, y más que nunca,
tendré que cultivar la paciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario