No se ha terminado, ¿Cierto?, aún
no acaba, ¿No es así?, digo, ¿De qué manera acabaría aquello que nunca había
realmente comenzado?, si lo pienso así, no tiene sentido esta sensación de
pérdida y extravío que me ha inundado desde aquella conversación última.
Como un eco constante, resuenan
en mi memoria algunas pocas palabras que dijiste, una gran cantidad de frases
que llegué a decir, y un conjunto enorme de ideas que nunca llegué a
transmitir, esto se ha ido apagando adentro mío, y me ha impedido el sueño y la
calma, y el anhelo de llegar a tener ambas cosas nuevamente hoy no es más que
una quimera.
Me he muerto cada noche en la
cual me he despertado sin encontrar algún rastro de tu existencia, y me ha
capturado el vacío y la entereza con la que he enfrentado cada pérdida de mi
vida, iniciando cada día sin encontrar un rastro de afección desde el cual
pueda aferrarme a idea alguna, es como si, de alguna manera, mi corazón hubiese
decidido pasar por alto todo y seguir funcionando sin más, ahora, todo parece
como un sueño, como algo que siempre fue intangible e imposible de perpetuar
una vez hubiese despertado.
Así me siento hoy en día, ha sido
una muerte lenta por apatía, y un renacer entumecido motivado solo por la
dimensión de mi persona.
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